domingo, 29 de julio de 2007

La "CIUDAD DORMIDA"

Más bien parece un título de novela que un comentario al blog, pero no me puedo resistir a escribir sobre lo que ha sido noticia en los últimos días referido a la encuesta del eurobárometro, sobre como percibimos los malagueños a nuestra ciudad.

Ante todo decir que a mí no me preguntaron, ni a otros muchos con los que he ido hablando, pero bueno eso es como lo del chiste, donde según la estadística si entre dos personas una de ella tiene dos gallinas y la otra no tiene nada, después de un estudio estadístico el resultado será que cada uno tiene una gallina, la cara que se le queda al que tiene las dos imagínate, pero al que no tiene ninguna no te digo nada, la misma cara que se me ha quedado cuando escuche y leí la noticia.

Pero sin entrar en lo bueno o malo de las encuestas, las estadísticas, etc., si que estoy de un convencido, nuestra Málaga ESTÁ DORMIDA. Como si nos estuvieran gaseando, el gas del todo vá bien, el gas del pasotismo, el gas del para qué, el gas de todos son iguales, el gas de no mirar más allá de nuestro ombligo, el gas del individualismo. Todos ellos gases que a la hora de preguntarnos por Málaga decimos que es el mejor sitio; pues claro, si realmente estamos respondiendo no más allá de nuestro espacio vital, ese lugar que la psicología establece como el territorio mínimo que cada uno de los seres humanos asumimos en nuestro más íntimo interior, hay animales que para diferenciarlo se mean sobre él.

Digo esto porque sería imposible otra respuesta, si más adelante la misma encuesta dice que los malagueños se quejan de la falta de zonas verdes y del ruido, lo cual no es poca cosa pero que cosas tan poca son: y que pasa con la vivienda, con el urbanismo desaforado, con la economía cogida de un hilo o mejor dicho de dos hilos: ladrillo y turismo ...

¿Para cuando el despertar? No soy muy optimista, porque no existen príncipes que con un beso despierten a la bella durmiente, y no confío en los salvadores de la patria los que se consideran por encima del bien y del mal, los más listo de la clase y por eso ellos mismos se proclaman los líderes, los jefes. Soy de la vieja escuela, de lo comunitario que viene de común, de hablar y de dialogar, de decidir entre todos se esté o no de acuerdo, del consenso ante la imposición, pero de verdad, sin hipocrecia y sin mentiras, a no ser que a unos y a otros les interese por diferentes motivos que no sólo nuestra ciudad sino toda la sociedad este DORMIDA.

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